Isla de Pascua da la bienvenida a los viajeros de espíritu libre y de corazón noble, personas del mundo abiertas a sentir, respetar y vivir en armonía con un pueblo orgulloso, los rapanui, que han mantenido su lengua, sus tradiciones y su identidad a través de los siglos.

Isla de Pascua fue bautizada por los primeros exploradores europeos que la vieron un domingo de 1722, el día de Pascua de Resurrección; sin embargo, para los habitantes locales es simplemente Rapa Nui, la isla grande. Está ubicada en el Océano Pacífico, en Polinesia, a 3760 kilómetros de Chile en el continente americano y a similar distancia de Tahití (4100 kms.). Su ubicación en medio del mar la convierte en la isla habitada más remota del planeta.

En Rapa Nui floreció una cultura espectacular y compleja, que realizó inmensas esculturas de piedra para honrar a los ancestros, desarrolló un sistema de escritura que no ha sido descifrado (rongo rongo) y fue experta en la observación de las estrellas y la naturaleza. El pasado y el presente están a la vista por todos lados y convierten a la isla en un gran museo al aire libre. Hay miles de sitios arqueológicos, plataformas ceremoniales, antiguas aldeas, gallineros, crematorios, cuevas que fueron habitadas.

Un cuarenta y tres por ciento (43%) de la superficie total de Isla de Pascua corresponde a una zona protegida: el Parque Nacional Rapa Nui, administrado por la Corporación Nacional Forestal (CONAF) desde finales de 1973, que supervisa el cumplimiento de normas para su conservación. El 8 de diciembre de 1995, el Parque Nacional Rapa Nui fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Uno de los lugares más importantes de la isla, sin lugar a dudas, es el volcán Rano Raraku, conocido como “la cantera” ya que fue aquí donde se esculpían los moai que luego eran conducidos a los ahu (plataformas ceremoniales) distribuidos por toda la isla.  La sensación que se tiene al recorrer este enorme yacimiento arqueológico es impactante. Hay 397 moai en Rano Raraku en diferentes fases de elaboración y pareciera como si los escultores hubieran abandonado el trabajo abruptamente y pudieran volver de un momento a otro. Ante la inmensidad de las estatuas es imposible no preguntarse cómo los rapanui consiguieron trasladar estas gigantescas esculturas a lo largo de toda la isla, a pesar de la falta de maquinaria y las enormes irregularidades del terreno. Esta y otras preguntas sin resolver acompañan al visitante durante todo su viaje.

En las cercanías de Rano Raraku, se encuentra el Ahu Tongariki, la plataforma de moai más imponente de la isla. No es fácil describir lo que se siente al contemplar estos 15 moai erguidos, majestuosos, con el intenso azul del mar de fondo y su horizonte infinito y circular.  Este ahu representa el momento de máximo esplendor escultórico de la isla que, con una plataforma ceremonial de 220 metros de longitud, es la estructura de esta naturaleza más grande en toda la Polinesia. Su eje está orientado al sol naciente del solsticio de verano, como una muestra más de la importancia del conocimiento astronómico para los rapanui.

La aldea de Orongo, a un costado del cráter del volcán Rano Kau, es otro de los atractivos más importantes de la isla por su espectacular emplazamiento escénico y su importancia arqueológica e histórica. La historia relata que en este sitio se realizaba anualmente el culto al tangata manu (hombre-pájaro). A través de una competencia realizada en el comienzo de la primavera, los hopu manu (representantes de tribu),   nadaban hasta el Motu Nui sobre un pora (flotadores de totora) para obtener el primer huevo de manutara (tipo de gaviota) y así lograban que el jefe de su clan fuera investido como el nuevo Tangata Manu durante un año. Ello lo convertía en el administrador de la isla y su tribu obtenía privilegios económicos y rituales.

Aledaño al pueblo de Hanga Roa y la caleta del mismo nombre, hay un antiguo centro ceremonial que reúne un conjunto de altares o ahu. Dado que se ubica muy cerca del pueblo de Hanga Roa, es de fácil acceso y se puede ir a pie, lo que lo convierte en el lugar de adoración a los ancestros más accesible tanto para locales como para visitantes.

La playa de arena más grande de la isla se llama Anakena, con aguas de color turquesa, blancas arenas de coral y cocoteros traídos desde Tahití. Sin embargo, Anakena es mucho que una playa: es un complejo donde se combina la presencia de los ahu Ature Huki y el Nau Nau, restaurados en 1954, entre otros sitios de carácter arqueológico y prácticas culturales activas.

En la actualidad, la música debe ser uno de los más importantes pilares de la cultura rapanui. Está presente en todo momento y todos los rapanui parecieran poder cantar, bailar o tocar algún instrumento. El tallado, en madera o piedra es otra manifestación cultural interesante. Los artistas hacen réplicas de antiguas representaciones de la cultura de la isla y en menor medida, recrean piezas.

La cocina tradicional rapanui, por otro lado, es una experiencia completa de principio a fin. Instalado en la playa o entre las rocas, un buzo arponea algunos peces, tras lo cual se prende un fuego y se calientan piedras para cocer lo ofrecido por el mar en la ocasión. Este festín se disfruta con las manos en cuclillas a orilla del mar, e incluye desde las tripas y ojos, hasta la tierna carne del pescado más fresco que jamás haya probado.

En la actualidad se encuentran también una gran variedad de restoranes modernos y sofisticados con influencias polinésicas y también otros más sencillos. Imperdibles son los ceviches siempre muy frescos, el poe (preparación dulce en base a camote, zapallo u otro) y las empanadas de atún fritas y jugosas.

El calendario anual incluye una serie de celebraciones asociadas a las festividades católicas, muchas de las cuales se celebran con una multitudinaria misa en la Parroquia Santa Cruz y luego un umu pae (curanto), organizado por alguna de las familias de la isla para toda la comunidad (sí, lo leyó bien, toda la comunidad).

En Isla de Pascua, por lo tanto, no faltarán actividades y experiencias para disfrutar. Le solicitamos no olvidar nunca durante su estadía que Rapa Nui es un destino de condiciones frágiles, por diversas razones. Debido a su aislamiento y a lo prístino de su entorno, la acumulación de desperdicios, el poco respeto a las instrucciones del parque y a las medidas de seguridad indicadas, pueden ser errores irreversibles.

La Tapati Rapa Nui es la fiesta más importante de la isla y sin lugar a dudas una de las más importantes de toda la Polinesia. Durante una semana (tapati) las familias se organizan para competir por la elección de una reina que represente a la isla. La Tapati se realiza cada año en pleno verano, a principios de febrero, con miles de participantes.

Tips para el viajero